07/09/2018
"Cambiar una cultura organizacional significa
implícitamente trabajar el comportamiento de
sus miembros desde sus raíces y modificar
tanto sus valores, como sus creencias sobre
ellos mismos y sobre las organizaciones en positivo. Esto no es tarea fácil, ni a corto plazo, pues se trata de cambiar conductas cuya base axiológica se halla en el interior del individuo; pero cambiar la cultura de nuestras organizaciones es una necesidad impostergable. Los valores son “criterios que guían los comportamientos de las personas en forma individual o como integrantes de grupos, organizaciones y comunidades mayores.
La innovación no se presenta en un
solo individuo, ésta se contagia e impulsa hacia
los grupos próximos al innovador original,
hasta que el mercado se satura y surge otra
innovación, provocando lo que Schumpeter
(1967) llamaba “derramamientos” y un “nuevo
ciclo económico”. Desde este punto de vista,
la innovación es considerada como la base del
desarrollo económico y trae consigo cambios
de tipo social que inducen la aparición de
nuevas formas de organizar, nuevos mercados,
nuevos productos e imponen hábitos diferentes
en la sociedad. Vale decir, la innovación técnica
lleva a innovaciones también de tipo social y
gerencial.
La innovación es mayormente una
actitud, o un paradigma; en consecuencia,
ésta puede estimularse desarrollando valores
asociados con la creatividad y la generación
de ideas. De allí que, un cambio efectivo en
la cultura de una organización pasa porque
ésta reconozca la inconveniencia de continuar
actuando como en el pasado y, porque se decida
a trabajar con otra visión y otros valores de
cara al futuro. Ese es precisamente el mayor
desafío que enfrenta la sociedad Panameña y por ende Chiricana, asumir nuevos valores y principios, así como convertir a las organizaciones en protagonistas
del desarrollo.