06/08/2019
Faltaban quince segundos. Empatábamos 2 a 2 en Matute sintiendo ese sinsabor de quedarnos con la miel en los labios. Tiro libre a favor de Alianza en su campo muy cerca al circulo central. Duclós es quien se para frente a la pelota. Solo él, Araujo y Butrón en nuestra cancha. Todo el resto del equipo en campo rival con los once jugadores 'santos' también allí defendiendo.
Duclós toma vuelo, levanta la cabeza y manda un balón que parece haber sido magnetizado a Godoy quien la agarra de manera magistral con la cabeza en el aire y se la coloca en la esquina superior derecha del arco defendido por Duarte. Golazo en la agonía del partido. Se cayó el estadio, se vinieron abajo las cuatro tribunas del Alejandro Villanueva. Celebraciones desenfrenadas, lágrimas en la cancha y en las tribunas. Nos sabíamos campeones, pues, con ese triunfo, un empate en la última fecha ya nos bastaba para llevarnos la gloria (como se dio unos días después en Cutervo).
Gonzalo Damián Godoy Silva, el uruguayo que unos meses atrás había llegado con ciertas críticas a Matute, se metió en una sola noche al corazón del hincha blanquiazul demostrando que la garra charrúa está más viva que nunca en él. Y a partir de este punto, se volvió uno de los grandes referentes que inclusive se mantienen hoy en el plantel.
Noche gloriosa, noche donde las avenidas y calles aledañas a La Victoria desbordaban de felicidad. Los triunfos cuando son de esta forma y sobretodo al último minuto, se celebran muchísimo más.
No puede ser blanquiazul, aquel que no haya llorado, aquel que no haya sufrido, cantando aquí en Sur.
Créditos: