17/08/2023
Estoy en un concurso de cuentos en honor al gran escritor peruano José María Arguedas.
Participa dándole un like a mi cuento.. agradeceré su apoyo.
Q'uchu Wata p'unchaw (día de cumpleaños)
Mis padres me regalaron un viaje de cumpleaños a casa de mis abuelos.ellos viven en un pequeño lugar asentado en una pequeña meseta como sacado del paraíso está rodeado de: fresnos, eucaliptos, molles. En las cercas abundan: las cabuyas, taras, chirimoyas, pacaes, níspero, tunas. Tienen un maravilloso huerto donde hay: naranjas, limas, lúcumas, variedad de paltos, duraznos, granadillas, maracuya... se llama Suco.(rubio)
Suco pertenece al centro poblado de Salapampa provincia de Ambo departamento de Huánuco.
En el primer día de mi estadía, mientras rayaba el alba mis ojos se llenaron de brillante luz, más que la claridad del amanecer, era por el hermoso cantar de las aves que en unísono hacían una música angelical que dió claridad y paz a mi alma, me apresuré a levantarme, mientras me cambiaba resonaba en mis oídos un maravilloso canto en especial, me acerqué entusiasmado a la ventana, pues quede encantado del tan dulce melodía.Cuan grande fue mi impresión al ver un ave de maravilloso plumaje tan amarillo y hermoso de alas negras, su plumaje brillaba como el oro puro ante los primeros rayos del sol en el amanecer. Me dije emocionado ¡Que ave tan hermosa! Tal canto sentí como mi mejor regalo de cumpleaños.
Apresurado caminé de mi habitación a la cocina, ahí estaba mi abuela junto al fogón preparando un desayuno especial por mi onomástico, un rico ponche de habas con huevos de gallina de corral...
Pregunte a mi abuela ¿Como se llama el ave de cántico tan hermoso? Es la oropéndola, me respondió. ¡Que hermoso es este lugar!
Siento que este será mi mejor cumpleaños. Pensé.
Por cierto es tu cumpleaños dijo mi abuela abrazándome fuertemente. llamó a todos y me cantaron unas canciones. Y yo no podía dejar de oír el canto de la oropéndola.
Como leyendo mi pensamiento mi abuela dijo: la oropéndola además de cantar hermoso, hace daño. ¿Que es eso abuela? pregunte; se come los choclos y los maíces mientras maduran y llega la cosecha.Acá los niños hacen trampas de cerdas de las colas de los caballos, los ponen sobre los choclos descubiertos con muchos nudos a medio hacer, cuando cuando el ave se acerca a pellizcar los granos se quedan atrapados de sus enormes garras. Los niños los llevan como trofeo o simplemente como mascotas. Imaginé en ese momento tener una como mascota o regalo de cumpleaños, luego pensé debemos dejar seguir su curso a la naturaleza, además que me hablaron que cuando una persona toca a sus crías o a la naturaleza la Pachamama (madre Tierra) se molesta y los Aukillos (abuelos encargados de cuidar la naturaleza) no te dejan vivir en paz hasta que le hagas su paga respectiva: coca, cal, cigarro y aguardiente, en un lugar indicado por los lugareños.
Mientras tanto ya estaba el desayuno humeante sobre la mesa: un rico pan de trigo del lugar hecho en horno de barro, ponche de habas, y su delicioso aroma que invadía el lugar, quedamos satisfechos de tan rico manjar.
Mi abuela dijo ayúdame a echar los animales al potrero y me indicó el lugar, arreaba: burros, vacas, caballos, toros...
Ya había avanzado un buen trecho, cuando vi venir en sentido contrario a dos niños con sus respectivos animales a uno lo llamaban Melchi y al otro Ullacuchi, Melchi tenía una chompa roída hasta los codos tenía piel trigueña, el cabello crecido y descuidado, un pantalón que no se notaba ni el color. Ullacuchi era pequeño y rechoncho estaba sucio y desaliñado a tal punto que empecé a sentir compasión de ambos.
Al contrario ellos me vieron como un enemigo, ahí viene el limeñito, dijeron, Y se reían entre si, burlándose de mi persona, seguro no sabe de animales decían...En ese momento arrearon sus toros hacia los míos, se inició gresca como un trueno de mugidos de demonios, se abalanzó un toro contra el otro, se levantó la polvareda que los toros hacían con sus patas, ellos gritaban arengando a sus toros a cada uno por su nombre, mientras yo temblaba de nervios, nunca había visto tan dura lid.
El escenario era estrechó un caminó de herradura en plena ladera de un cerró tres pares de toros en carnisada lucha, pero uno a uno se fueron dando por vencidos.
Ellos se burlaron de mí diciendo se asustó el limeñito y todo la compasión que sentía por ellos se convirtió en rabia, sentí que se creían superiores.
Pero ¡Oh! qué grande fue su sorpresa cuando vieron un pequeño cerdo tirado junto al caminó pues había sido aplastado por los toros mientras peleaban y el cerdito perdió la vida ¡Ay! mi cuchi (cerdo) ¡Ay! mi cuchi diciendo lloraba Ullacuchi: ahora qué dirá mi mama. Llevaron al cerdo a mi abuela luego de una larga conversación con su madre llegaron a un acuerdo y mi abuela se quedó con el cerdo mu**to.
Cuando regrese de dejar a los animales, mi abuela dijo: hoy haremos pachamanca de almuerzo ya tenemos lo principal el cha loncho.
Cavamos un hoyo en el suelo pusimos lajas (piedras planas) lavadas sobre leña seca prendimos el fuego y calentamos las piedras. Mi abuela trajo: choclos, camotes, papa amarilla, carne de cerdo y habas. Trajo en un puco (tazón de corteza de calabaza) una crema espesa verde de Chincho y otras hierbas del lugar.
Colocamos las piedras calientes y capa tras capa e íbamos poniendo piedra y alimento piedra y alimento cubrimos con ramas y frondosas hojas luego una manta y tierra encima.
Controlamos dos horas de tiempo, cumplido el momento destapamos lo enterrado con mucho cuidado un olor agradable desprendía de la tierra.
Mi abuela sirvió el apetitoso plató en la mesa y todos se sentaron, agradecieron y se pusieron comer.
Pero grande fue la sorpresa de mi abuela cuando me vio no comer la pachamanca.
soy vegetariano le dije, un poco incomodo.
se molesto tanto que dijo: este almuerzo lo hicimos por ti, por tu cumpleaños.
Agache la cabeza y comí solo los vegetales pero me sentí mal por segunda vez en el día una por no ser del lugar, otra por no comer. Lo que La gente en común come.
La gente de la sierra es muy directa y no se andan con rodeos, me sentí mal por dentro y me fui a caminar entré la naturaleza llegada la tarde sentí que mis huesos se helaban de frío y mi cuerpo temblaba, en un momento pensé en volver a Lima porque mi mente así lo pedía,
luego de un tiempo volví a la casa de mi abuela tomamos una sencilla cena y cada quien se fue a dormir.
Una habitación con paredes de tierra cubierta de barro y paja. Ahí estaba mi cama y caí rendido queriendo descansar...
Una mujer de cuerpo robusto intimidante como el demonio entro a la habitación dónde estábamos muchos niños tomó a un niño
lo golpeó tan fuerte sin razón alguna, a otros insultaba describiendo sus características malas y sus de debilidades, también los hacia pelear entre ellos, hacia que los niños se pelearan entre ellos. la mujer robusta nos hacía trabajar en diversas cosas todo el día a veces sin comer y sin importarle que éramos niños, los niños eran su comercio a los niños los vendía como esclavos los trataba según su color de piel y a las niñas las prostituía nos golpeaba con un cable asta salpicar sangre como agua de nuestras delicadas pieles, sus pies estaban manchados de sangre de la tierra donde ya tanta sangre se había ahí derramado.
Al ver tanto sufrimiento quise escapar de esa habitación, me escabullí sigilosamente
Hasta llegar a la puerta, tomé la perilla para abrir, justo en ese momento desperté, para mí consuelo solo era un sueño, no muy lejos de la realidad.
Otra vez el dulce cantar de las aves y la encantadora melodía de la oropéndola me hizo entender lo bello que es la naturaleza y que diferente y cruel es el trato entre seres humanos.
Cada día puede ser feliz o desgarrador no importa el lugar o que tan importante pueda ser tu día.
Los acontecimientos no los podemos detener, pero si prevenir.
Autor: Hamett Ariel Pérez Julca
En honor a nuestro gran escritor peruano José María Arguedas.
Alumno: 1°F
Colegio: San Agustín Comas Lima Perú
Profesora: Beatriz Aquise Lagos