13/01/2021
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Es preocupante escuchar padres que piensan que su niño es más ‘inteligente’ por saber deslizar el dedo sobre la pantalla, o manejar el celular a muy corta edad. Pues lo cierto es que no hay estudios que relacionen el uso del celular con el desarrollo intelectual en la infancia, pero sí con trastornos de atención y concentración, control de impulsos, e incluso depresión. 👀
Controlar la atención para dirigirla hacia donde queremos (incluyendo lo que no es tan llamativo para nosotros) es una habilidad tremendamente compleja que se adquiere, como muchas de nuestras funciones cognitivas, a través del hábito. Lo mismo sucede con la capacidad de esperar y ser pacientes.
Es justamente en las tareas cotidianas, como comer, vestirse o esperar un turno, donde tenemos la oportunidad para que nuestro niño entrene su capacidad de concentrarse en lo que está haciendo. Pero en lugar de ello ¿cuántas veces preferimos o nos vemos tentados a ‘chantarle’ el celular para que esté ‘tranquilo’?
El cerebro humano aprende por asociación y si cada vez que un niño se tiene que concentrar o esperar, le damos el celular para distraerse, llegarán otros momentos de su vida (en clase, frente a a un examen, o incluso al conducir por un camino aburrido cuando sea mayor), en los que su cerebro tendrá dificultad para enfocarse, porque desde pequeño aprendió que justo en esos momentos es cuando tenemos permiso para distraernos.
Ayudemos a nuestros hijos a crecer sin necesidad de celulares, a conquistar la capacidad de prestar atención a lo que están haciendo en el aquí y el ahora. Busquemos soluciones creativas al aburrimiento, esperemos conversando, jugando con ellos, contemos un cuento o llevemos papel para dibujar. Hagamos el esfuerzo por su propio bienestar, y sobretodo, dejemos el celular nosotros mismos para estar con ellos.
💬 Revolución Crianza
🎨 Migu Nani