13/02/2026
IQUITOS SE MUERE
✍️ Enrique Rodríguez Morales
Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“AMAZONIA ENCENDIDA”.
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La avenida La Marina es un largo y lastimero cementerio de ilusiones.
A lo largo de casi diez kilómetros, que van entre el Centro Histórico de la vieja capital del boom del caucho y el río Nanay, hay una historia por contar.
Iquitos, la ciudad moderna y cosmopolita de mediados del siglo pasado, ya no existe. Y solo quedan ruinas. Muchas ruinas.
Ruinas como La Molinera Guiulffo, las fábricas de triplay, la ciudadela de la empresa inglesa Astoria, la fábrica de municiones, las curtiembres y los enlatados de frutas tropicales, palmito y camu camu. Solo ruinas que son el mudo testigo de lo que pudimos ser.
En medio de ello, como envolviendo una cabecera de playa, se ubica el muelle de Enapu y sus recuerdos de bonanza, recibiendo barcos de Europa y Estados Unidos, que llenaban de productos importados las tiendas del viejo jirón Lima (hoy Próspero), convirtiendo a Iquitos en una suerte de Miami amazónico y zona franca a donde venían turistas nacionales y de los países vecinos para unos días de turismo de compras. Ropa europea, licores, telas. Hasta helados ingleses.
El muelle de Iquitos siempre fue internacional y era la plataforma de nuestras exportaciones regionales: madera, yute, algodón, pieles, muebles de madera fina, aceites esenciales.
Una mañana llegó una comisión de la Cámara de Comercio de Manaos. Querían usar a Iquitos como zona económica especial para exportar sus productos.
Como buenos vecinos y grandes idiotas, las autoridades locales les respondieron que iban a consultar a Lima, porque las ventajas de Iquitos eran el resultado de la Ley 15600.
¿La 15600? Sí. ¿Y nos pueden regalar una copia fotostática?, dijeron los brasileños. Los empresarios y autoridades aceptaron.
Los brasileños se fueron. Mejoraron la ley y sacaron adelante la Zona Especial de Manaos. El Estado brasileño le dio sostenibilidad en el tiempo y hoy Zofra Manaos exporta 250 mil millones de dólares, una cifra similar al PBI del Perú y que supera en 150 mil millones de dólares a todas las exportaciones peruanas.
Iquitos pudo ser más que Manaos, pero no lo fue. ¿Culpables? La clase política limeña y la cobardía de los políticos de Loreto.
Fujimori mató a Iquitos y, a cambio, implantó un modelo mafioso de reintegros y fideicomiso.
El fujimorismo mató el aeropuerto internacional y lo volvió una pista de provincias. La idea era entregarle a LanChile todo el mercado nacional y, así como Fujimori mató diez empresas aéreas nacionales, nos mató el aeropuerto que desde su nacimiento había sido internacional.
El fujimorismo le puso impuestos a los pasajes de avión y mató el turismo, y mató las rutas a Miami, Panamá, Brasil, Europa y Norteamérica.
Adiós a los sueños de desarrollo. Iquitos, la capital económica de la Amazonía, es hoy un cementerio de ilusiones. El enemigo tiene nombre propio. También nos dejó sin agua y sin electricidad.
¿Se puede cambiar el destino? Yo creo que sí.