19/01/2021
Consecuencias para el niño de aguantar las ganas de o***ar
Estos son los peligros de contener la o***a durante mucho tiempo y de forma repetida, para los niños
Todos lo hemos hecho en algún momento determinado, ya sea porque estamos entretenidos con alguna otra cosa, por pereza o porque preferimos hacerlo en casa. Y es que, a veces aliviar la necesidad fisiológica de o***ar llega en un momento muy poco oportuno.
A los niños les pasa muy a menudo, es muy común verles bailoteando y dando saltitos mientras la madre o el padre pregunta: pero, ¿te haces p*s?, ¿por qué no vas al baño?... ¡ve a hacer p*s ya! No es que los padres seamos muy pesados, es que acostumbrarse a aguantar las ganas de o***ar tiene consecuencias nefastas.
- Ensanchamiento de la vejiga: la vejiga está preparada para admitir entre 150 y 220 ml de líquido, aunque depende de cada persona. Cuando está llena, el cerebro da la orden de ir a hacer p*s, produciendo una sensación de molestia. Si no lo hacemos, seguimos aguantando y bloqueamos esa sensación y además seguimos ingiriendo líquido, las paredes de la vejiga seguirán ensanchando.
- Infecciones: A través del p*s eliminamos las sustancias que el cuerpo no necesita, por lo que en la vejiga se almacenan desechos y ácidos. Si estas sustancias quedan almacenadas de forma constante en el tracto urinario o en la misma vejiga pueden dañarlos. Además, si los niños se acostumbran a aguantar las ganas de o***ar, mantendrán durante más tiempo las bacterias en el cuerpo, esto puede causar infecciones e incluso cistitis.
Daños en los riñones: los riñones filtran las toxinas del cuerpo antes de ser eliminadas por la o***a. Por lo que mantener esos desechos en la vejiga puede hacer que en los riñones comiencen a almacenarse pequeños residuos en forma de cristalitos, para luego pasar a formarse piedras o cálculos, algo que resulta realmente doloroso.
- Fugas: los niños tienen un limitado control de la o***a, es posible que jugando o riendo terminen haciéndose p*s encima, lo que supone una situación bochornosa para ellos si están con otros niños, además del trastorno de tener que volver a casa para cambiarles de ropa.