30/11/2025
CRÓNICA DE UNA CONDENA ANUNCIADA
La sentencia contra Pedro Castillo no parece un fallo judicial: parece el guion viejo y mal actuado de los mismos grupos que llevan años creyéndose dueños del Perú. Esta “justicia express” fue tan predecible que uno casi puede imaginarse a ciertos innombrables congresistas practicando su sonrisa frente al espejo antes del veredicto ya conocido.
¿“Rebelión”? ¿En serio? Ni armas, ni tropa, ni plan… ¡ni siquiera un megáfono decente! Pero igual lo condenaron. Porque en el Perú no necesitas cometer un delito: basta con incomodar a los mismos de siempre para que te inventen uno. Es casi un talento nacional. Total al final fue Conspiración según estos lacayos del abuso y los vejámenes.
Lo que sí fue real es la coreografía de los poderosos: congresistas desesperados por justificar su golpe parlamentario, opinólogos babeando en los sets de televisión, jueces corriendo como si fueran repartidores de justicia por delivery. Todo rápido, todo furioso… pero solo contra Castillo, claro. Con los suyos, todo es “investigación preliminar eterna” o sino preguntémosle a los familiares de los 15 fallecidos en un famoso centro comercial en trujillo .
Esta sentencia no es justicia: es una advertencia disfrazada. Un “así les va a pasar si se atreven a ganar sin permiso”. Y la aplauden como si hubieran derrotado a un peligro mundial, cuando lo único que lograron es exhibir, sin pudor, que el sistema funciona perfecto… siempre que sirva para aplastar al que no pertenece al club, o desaparecer al pecha al poder a nombre del pueblo.
Mientras tanto, los verdaderos intocables siguen paseando por los pasillos del poder como si nada. Blindaje por aquí, archivamiento por allá… y cuando toca aplicar la ley, ¡zas!, la justicia se vuelve un láser de precisión contra el enemigo equivocado, contra el desvalido; y su maquinaria de la prensa deplorable se encarga de convencer al de a pie preso de su miseria y su ignorancia.
La sentencia contra Castillo no fortalece la democracia: la desnuda. Y muestra lo que muchos ya sabían: que en el Perú la justicia tiene ojos, sí, pero solo para mirar quién eres antes de decidir de qué te acusa.
Esto deja precedente, uno que inicia el camino de en nombre de quienes vienen detrás de nosotros, esto es el inicio de la siguiente etapa.