14/08/2026
Van Gogh nació sin orejas.
Era el único de su camada así en Smithills Open Farm, una granja de Bolton, Inglaterra, y aunque escuchaba perfectamente, se notaba distinto entre sus hermanos. Nadie sabe por qué nació sin ellas, pero eso no le impidió correr, jugar y ser parte de todo desde el primer día.
Una de las granjeras, que teje coleteros a mano en sus ratos libres, pensó en él. Le hizo un par de orejas de crochet grises y rosadas, con un lazo bajo el mentón. "Queríamos que supiera lo que se siente tener orejas también", contó Caitlyn, portavoz de la granja. Van Gogh solo las usa por ratos y bajo supervisión, porque no las necesita para oír ni para que lo quieran. Pero verlo correr con ellas puestas, balanceándose con cada salto, es ver algo más simple y más grande: alguien que decidió que él también podía parecerse a los suyos.