25/03/2024
Hola amigos: Éste es un dato muy IMPORTANTE sobre los zapatos ortopédicos.
Les contaré una historia:
Había una vez un niño pequeño, de apenas tres años de edad, llamado Tomasito. Un día lo llevaron al ortopedista porque su mamá, que era una mamá maravillosa, siempre preocupada por la salud y el bienestar de sus cinco hijos, notó que el niño tenía el pie plano, y sí, la planta del pie de Tomasito era tan plana como la de un osezno.
El ortopedista le recetó zapatos ortopédicos. Eran unos botines horribles de suela de vaqueta rígida que por dentro tenían un borde duro para levantar el arco del pie. Llevaban además un “virón” en la suela, porque según el especialista, Tomasito tendía a sacar los pies al caminar. Aparte, una protección de metal al frente, esa no sé para qué.
El caso es que Tomasito se echó toda la primaria, hasta sexto grado, soportando esos zapatos de Herman Monster y tuvo que aguantar el “bullying” de los compañeros del colegio y de la palomilla del barrio. Crecer en los años setentas era diferente. La palabra “bullying” no existía pero el “bullying” claro que sí, y el defenderse era cuestión de puñetazos y patadas. En lo de las patadas, Tomasito llegó a apreciar un poco sus botas pesadas con fierros en las puntas, pero aparte de eso jamás les encontró otra utilidad.
Por fin, ya en secundaria, el ortopedista sentenció que el arco de Tomasito estaba ya “más o menos formado” y el muchacho podría usar zapatos normales. Mi alegría fue grande, porque ya habrán sospechado que ese Tomasito soy yo. Pero mayor fue la alegría de mi heroica madre que soportó mis quejas por los malditos zapatos ortopédicos durante años y aguantó el golpe al bolsillo de unos mugrosos zapatos que costaban el doble de lo normal. Nada fácil cuando había que calzar a cinco escuincles.
Mi mamá ya no está, y nunca llegó a saber que su sacrificio y el mío fueron inútiles. Mi pie plano era “flexible” y nunca necesitó tratamiento. Ni zapatos ortopédicos ni plantillas. Se hubiera “corregido” igual al llegar a la adolescencia… pero eran los años setenta.
Para que no les pase lo mismo, tomen nota:
* Alrededor del 40% de los niños tienen el pie plano hasta los cinco años y eso es normal. Sólo el 6% llegan a la adolescencia con el pie plano, y no necesariamente necesitan tratamiento.
* La gran mayoría de los niños con pie plano, tienen “pie plano flexible” y no necesitan tratamiento.
* Algunos niños con pie plano flexible tienen “tendón de Aquiles corto” (es el tendón grande de atrás del tobillo). En esos casos, pueden necesitar terapia de estiramiento, pero no zapato ortopédico rígido. Estos niños deben ir con el ortopedista pediatra.
* Algunos niños tienen “pie plano rígido”. El pediatra debe darse cuenta y canalizar al niño al ortopedista pediatra, para un diagnóstico preciso. En estos casos puede necesitarse el uso de plantillas y en muy raros casos, cirugía correctora.
* El zapato ortopédico rígido está obsoleto.
Para una información más detallada, te recomiendo esta liga, de la Academia Española de Pediatría:
https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/pie-plano
Aparte, lo mejor que puedes hacer por los pies de tus diablillos es dejarlos caminar descalzos.
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FUENTE: Página de Facebook, Dr. Alberto Estrada Retes.
¡Saludos!