30/12/2025
En terapia, muchas mamás me dicen que sus hijos se portan peor con ellas. Pues déjame decirte lo que nos dice la ciencia.
Cuando un niño se desregula, su sistema nervioso entra en modo alerta. Durante el día muchos niños contienen emociones fuertes, ya sea en la escuela o en otros espacios, pero cuando están con mamá o cuidsdor principal se sienten en su lugar seguro y el cuerpo entiende que ya puede soltar todo lo acumulado. Por eso, usualmente es con mamá donde aparecen los llantos, los gritos o las explosiones emocionales más intensas. No es mala conducta ni manipulación: es el sistema nervioso soltando acumulación y buscando regulación. En ese momento, el cerebro lógico del niño no está disponible; lo que más necesita es seguridad.
¿Qué puede hacer mamá?
Primero, regularse ella. Respirar profundo, bajar el tono de voz y mantenerse presente. La calma de mamá le enseña al cuerpo del niño que no hay peligro.
Segundo, validar antes de corregir. Frases simples como: “Veo que estás muy abrumado” o “Fue un día difícil” ayudan a que el niño se sienta comprendido.
Tercero, ofrecer presencia más que explicaciones. Un abrazo, sentarse cerca o simplemente acompañar en silencio regula más que un sermón.
Y cuando el niño ya está más calmado, entonces sí, enseñar y poner límites con firmeza y cariño. Acompañar la desregulación no significa permitirlo todo. Significa ayudar al niño a volver a la calma para que pueda aprender a regularse poco a poco.
Dra Fermina L Román – Psicóloga