28/07/2026
Pausar es humano; continuar en Venezuela es un acto de amor y fe.
Naita nació de un deseo de acompañar, y ese propósito sigue más vivo que nunca. A través de todos los desafíos que han marcado nuestra historia reciente, el compromiso de Naita Espinosa con la calidad y la comunidad ha sido una constante.
Cuando esté emprendimiento nació el problema no era tener el dinero, era conseguir lo básico...
Luego golpeó la hiperinflación, los precios cambiaban a la semana todos los lunes debía ajustar, nadie compraba sin confirmar primero el precio, hicimos el mayor de los esfuerzos para mantener siempre el mejor precio pero nos ganaba la economía, sin embargo las ventas nunca se detuvieron
"Se fue la luz, esa viene ahorita" fue la expresión de muchos que pensamos que era cualquier cosa, otra pausa más que tocó asumir, donde vivía no tenía gas, todo era eléctrico, una vez más un desafío que pudimos superar
En 2019 migramos como familia y como emprendimiento, hicimos todo lo posible por adaptarnos pero nunca lo logramos totalmente
Y así regresamos, al país donde incluso estando fuera aún tenía ventas, volver a nada pero a la vez a todo, sentir el calor de hogar y retomar este emprendimiento donde quedamos y con productos nuevos
Una nueva pausa, una nueva incertidumbre
La tierra tembló y no lo sentimos igual que el colectivo... Pero las consecuencias están ahí, a la vista de todos, hemos aportado cuánto hemos podido desde nuestra esquina, paramos nuevamente con la amarga sensación de despedir a tantos, de acompañar el dolor ajeno, de tener que seguir en una extraña sensación colectiva en parte llena de culpa
En medio de esto varias chicas han concretado sus compras, me sentí muy sorprendida, a la vez agradecida porque son un recordatorio de que necesitamos seguir
Hoy retomamos nuestras actividades para seguir estando presentes en sus vidas. No importa el contexto, nuestra pasión por la maternidad y por Venezuela permanece.